2010 (Focus)

El sonido: los pitidos que ya me sé de memoria. Siete dígitos y estoy listo, mis dedos se volvieron rápidos. Contesta, Sonia, contesta.

-Aló
-Sonia, soy yo, otra vez.
-¿Por qué no se muere, borracho hijo de puta? Bip.

la imágen patética del mes: “No queremos filósofos ¡queremos hombres! Revista Gente interesante, mayo de 1983, casa Editorial Oleopoliópolis.

La imagen del hombre aturdido por la realización: el individuo se pasea con las manos metidas en los bolsillos, mirando hacia la sala de incubadoras a través del cristal, sabiendo que acaba de entregar su vida, sus caprichos, su felicidad y sus valiosos minutos de silencio, a cambio de una nueva vida. En su libreta de apuntes personales escribe todos los nombres que alcanza a leer en las escarapelas que las enfermeras han puesto sobre los recién nacidos: Ezequiel, Antonio, Juan, Rodrigo, Linda, Andrea, Benjamín, Emma…

-Aló
-Sonia, otra vez.
-Está equivocado
-Es probable, y sin embargo, lo hemos olvidado, a cambio de…
<<Bip>>

En 1985 nacieron en Cali, Colombia, cerca de 17.000 bebés. Más de la mitad fueron mujeres, y un 40 por ciento presentó bajo peso al nacer. La temperatura, en la década del ochenta, subió 2,5 grados centígrados. Un cuarenta y seis por ciento de la población de los ancianos de la ciudad desarrolló a plenitud lo que por esos días se conocía como demencia senil. Las ventas de pañales para adultos se dispararon, entre 1983 y 1987, en un 45%. El índice general de suicidios, dato curioso, se mantuvo estable entre 1982 y 1986: la media estuvo en 15o casos reportados.

El padre de Sonia empezó a ensuciar los pantalones a los sesenta años. Con todo, seguía al frente de su empresa de maderas, en el centro de la ciudad. El tipo medía casi dos metros y pesaba no más de ochenta kilos. Era un galgo, con el rostro estirado y afilado, fuerte pero de mirada honesta. Decían que era alemán, pero nunca se supo de dónde había llegado, porque en su español se le oía una fuerte presencia antioqueña, sobre todo cuando daba órdenes y despedía a algún empleado por incompetente o ladrón.

Sonia: ¿Cómo es que alguien puede pasar casi dieza años deseando en silencio la muerte de otro ser humano? Sonia corrige: perdón, casi veinte años.

***

-Aló
-Sonia, otra vez yo…
-A sus órdenes
-¿Te conté que mi jefe llegó esta mañana con un ojo golpeado. Al parecer fue su mujer…
-Disculpe ¿en qué puedo servirle?
-No te dejes, Sonia. Estudiaremos el Código del Trabajo juntos. Te lo prometo.

<<Bip>>

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