Viernes 14, mala suerte, porque perdí la verguenza (y la calidad)

Viernes 14:

-Estaba a punto de masturbarme cuando sentí un intenso olor a humo. Guardé mis cosas y corrí hacia la ventana para ver qué diablos pasaba(no corrí: es un decir). Ahí estaba, frente a mí, un incendio doméstico. Los ancianos y los perros huían despavoridos, sin cuidarse unos de los otros. La hombría se me escurrió, o se me desvaneció en la humareda. Otra vez será.

-Estoy pensando en quedarme todo el día aquí, encerrado en mi habitación. No tengo realmente un lugar a dónde ir; no me interesa gran cosa de esta ciudad y, además, no tengo con quién tomarme un café.Y no me importa, la verdad, me tiene sin cuidado. No quiero buscar a nadie y no quiero que nadie me encuentre. Voy a leer hasta que me aburra, y luego, tal vez en algunos años, comience a escribir en serio.

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