Paul y la profundidad de campo

Primero está Paul, de pie, mirando sus carnes fofas, su facha de hombre en vacaciones.
Luego está el árbol [ indefinido] con sus hojas amarillas.
Jugando en una rama están dos pájaros rojos.
Y más adelante está el hombre que pinta una puerta de metal.
El hombre enmascarado armado con un compresor.
El canto de los pájaros y el ruído metálico del aire comprimido.
El olor a pintura atomizada.
Y una nube inmensa que se alza sobre hombre y pájaros.
Se nos ha ido la mano: Paul enciende un cigarrillo
Esperando lo inevitable. Cualquier cosa.
Un pájaro replica [ los humanos entendemos que no canta, sino que abre el pico y sale cualquier cosa, sin gracia]
El otro alza vuelo, acostumbrado a este espectáculo.
Paul tose. La nube de pintura. El humo de su cigarrillo.
Podría ser cualquier parte, cualquier época.
El hombre pone el compresor en el suelo y se quita la máscara.
Agitado, como la zebra que huye del lince.
Paul piensa en lo que conviene a los hombres,
aire fresco y un poco de indiferencia.

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