Tan fácil

wcArrojo mis ideas, mis palabras, al río

Ni siquiera las escribo. Eso me deja respirar

Estoy parado en el puente, siguiendo con mis ojos el cauce.

Un minuto de silencio.

Sin embargo, no parece muy contento.

Porque quien le rinde este homenaje no es digno

frente al río hay un animal cobarde. Un orate sin gracia.

Equino. Herbívoro. Sin ferocidad

Sin garras. Incapaz de matar. Un espantapájaros con labio leporino.

Miro el río:  Caramba, no parece muy contento.

No lo consigo.


Como si no pudiera ver cómo se me escurre todo:

el vomito, la grasa. Las mejillas y el pelo. Todo.

Entonces, vuelvo al río, con la cabeza llena de ideas, y vomito.

Abajo, veo a dos bañistas. Son dos mujeres. Hermosas.

Me reconocen,

Me distinguen. Nadie más sabe mi nombre.

¡Eh, vagabundas, es mi río!, les grito.

Me saludan.

Parecen amables.

Pero yo sé que lo recuerdan todo.

Yo me refugio en una sola certeza:

están nadando en pura mierda, y yo estoy observándolas desde el puente.

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